En el momento histórico en que Frida trabaja, en efecto, las mujeres ocupaban un papel subordinado dentro de la jerarquía artística con respecto a sus contrapartes masculinos; pero para hacer justicia al trabajo y a la fuerza creadora de Frida Kahlo sería necesario comenzar a verla no sólo como una mujer que puede plasmar “la verdad, la realidad, la crueldad y la pena”, sino como una artista, a secas, de un género que trasciende lo masculino y lo femenino: el género de los rebeldes, que se desmarcan de cualquier categoría bajo la que se quiera enmarcarlos y siguen suscitando admiración, imaginación e inspiración en todos cuantos aprecian su trabajo. Sólo de esta manera podremos superar como sociedad el ver a los artistas como una subespecie humana condenada a buscar vidas tortuosas con la esperanza de encontrar fuerza: es la fuerza de la vida y del arte lo que vuelve poderosos a los sujetos que se rebelan contra sus condiciones, no al revés”

Pinturas por: Frida Kahlo